10 técnicas de resolución de conflictos familiares (las cinco anteriores están con fecha de 24/11).
Los
problemas están para que sean solucionados y no empeorados. No basta querer que
las cosas mejoren, sino estar dispuesto hacer algo para que suceda. No se puede
esperar resultados diferentes haciendo siempre las mismas cosas. Pedir que los
otros cambien significa que yo también estoy dispuesto hacer algo para que las
cosas mejoren. Es importante que las dos partes, de una manera clara y sin ambigüedades,
expresen sus deseos, preocupaciones, miedos y necesidades.
Se
debe demostrar que la otra persona es digna de respeto, que la reconocemos, que
la valoramos y que le respetamos sus opiniones y creencias. Aceptar al otro de
ninguna manera significa estar de acuerdo en todo, mis opiniones pueden
diferir. Con el enfrentamiento se corre el riesgo de cerrarse en sus puntos de
vista. Por eso, antes de llegar a un compromiso es importante tomar en cuenta
todas las sugerencias y buscar un punto de vista medio donde todos se sientan escuchados
y atendidos.
2. 7. Aceptar que nadie es perfecto
La
solución de conflictos debe pasar por el respeto y la aceptación de la otra
persona. Esto de ninguna manera significa estar de acuerdo en todos los actos y
opiniones de los otros. Con el argumento de amar a la familia y buscar
solamente su bien no se debe anular la libertad e individualidad de nadie, no está
bien pretender convertirlos a imagen y semejanza personal. Nadie tiene derecho
a manejar la vida de nadie. Las percepciones humanas no siempre son pulcras, hasta
el que se cree más perfecto se puede equivocar. Hay que comprender la
naturaleza humana sin molestarse de los defectos de los demás.
Que
nadie sea perfecto no significa vivir de cualquier manera; al contrario, se debe
estimular al grado más alto de la perfección humana. Ningún padre,
especialmente, cuando sus hijos son pequeños pueden permiten que vivan de cualquier
manera, al contrario en muchos aspectos es necesario obligarlos, cuando sean adultos
independientes será otra cosa. Por eso, la familia no debe ser vista como
enemiga, siempre querrán ayudarnos y es loable escuchar sus consejos.
3. 8. No tener miedo dar un paso atrás si
ayuda a dar dos adelante
En
la vida de familia se debe buscar el bienestar y el equilibrio de todos sus
miembros, que todos ganen, no se trata de competir sino de colaborar. Mientras
no se atente contra la dignidad humana, a veces es importante perder “yo” para que gane el “nosotros”. Para alcanzar lo grande hay
que estar dispuesto a perder lo pequeño; es decir, aprender a mirar más allá de
mis narices e intereses personales. Esto significa no tener miedo a dar un paso
atrás si ayuda a dar dos adelante.
La
supuesta victoria de uno no sólo implica la derrota del otro, sino hasta una
pérdida para la relación. En la vida no en todo se puede ganar, a veces es
necesario ceder en algo para que triunfe la familia. Todo lo bueno en la vida tiene
un alto precio y sólo lo consiguen los que están dispuestos a pagarlo. Las
cosas importantes requieren grandes sacrificios y renuncias porque lo barato
sale caro. Por lo tanto, las relaciones fuertes no son las que no han tenido
problemas sino los que han superado juntos.
4. 9. Centrarse en el futuro y dejar
atrás el pasado
Parafraseando
al P. Pio de Pietrelcina: El pasado a la
misericordia de Dios, el presente a su amor y el futuro a su providencia. Que
las cosas del pasado sólo nos sirvan como una experiencia de vida para reforzar
lo bueno y evitar lo malo. No sirve de nada lamentarse y llorar en aquello que
ya no se puede hacer nada, de lo sucedido no se puede cambiar ni una sola coma.
Es mejor gastar energías y tiempo en corregir las cosas del presente y
construir un mejor futuro.
En
la vida personal y familiar es aconsejable tener objetivos claros mediante un
proyecto de vida, no se puede andar como una hoja a la deriva llevada por
viento. Para hacerlos realidad es importante poner los medios necesarios, saber
cómo se los va a lograr, ya que no basta querer sino hacer algo para que
suceda. Finalmente, como dice el conocido refrán “a Dios rogando y con el mazo
dando”.
5. 10. Buscar ayuda profesional
En
la vida nadie es experto ni autosuficiente en todo, con humildad hay que
reconocer que ignoramos muchas cosas y que siempre se necesita de los demás. Nunca
se debería asustar de ser humanos, con fragilidades y limitaciones. Es mejor
buscar ayuda a tiempo que avergonzarnos de haberlo perdido todo. La soberbia y
la arrogancia no son buenos compañeras de camino.
Cuando
no se pueda resolver el problema por cuenta propia es importante buscar ayuda profesional,
no hay que dudarlo. Hay que saber invertir tiempo y dinero no sólo para curar
sino sobre todo para prevenir. Irónicamente, pareciera que la escala de valores
ha cambiado en muchas familias, generosidad para banalidades y tacañería para
lo importante. Nunca se debe olvidar que la empresa más importante de la vida
es la familia. Si ella está bien el resto viene por añadidura, de lo contrario
todo se derrumba.


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