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CÓMO AYUDAR A LA PERSONA QUE SE EQUIVOCA

 ¿Cómo tratas a los demás cuando se equivocan? ¿Cómo te gustaría ser tratado cuando te equivoques?  


Antes de iniciar esta reflexión quiero ofrecerles un hermoso escrito que comparte la Psicóloga Nataly Vivanco. El título es “cuando alguien se equivoca”. Textualmente dice: Hay una Tribu Africana que tiene una costumbre muy bonita. Cuando alguien hace algo perjudicial y equivocado ellos llevan a la persona al centro de la aldea, y toda la tribu se acerca y lo rodea. Durante dos días ellos le dicen a la persona todas las cosas buenas que El hizo.

 La tribu cree que cada ser humano viene al mundo como un ser bueno. Cada uno de nosotros deseando seguridad, amor, paz, felicidad. Pero a veces, en la búsqueda de esas cosas las personas cometen errores. La comunidad percibe aquellos errores como un grito de auxilio. Entonces ellos se reúnen para enderezarlo, para reconectarlo con su verdadera naturaleza, para recordarle quien él realmente es, hasta que se acuerde totalmente de la verdad de la cual él se había desconectado temporalmente.

 ¡Sawabona Shikoba! SAWABONA es un agradecimiento utilizado en África del Sur y quiere decir: “Yo te respeto, yo te valoro, tú eres importante para mí”. En respuesta las personas dicen: SHIKOBA, que es: “Entonces yo existo para ti”.

 La tercera obra de misericordia espiritual es corregir al que se equivoca. La corrección fraterna es explicada por el mismo Jesús en el Evangelio de Mateo. Si tu hermano peca, vete a hablar con él a solas para corregirlo. Si te escucha, has ganado a tu hermano (Cfr. Mt 18,15-17). Si bien es cierto sólo en la verdad resplandece la caridad. Sin verdad, la caridad cae en un mero sentimentalismo (Cfr. Caritatis in Veritate, 3). Sin embargo, “la caridad va más allá de la justicia, porque amar es dar, ofrecer de lo “mío” al otro” (Caritatis in Veritate, 6). La corrección es un acto de amor.

 Parafraseando a Fernando Pascual de Catholic.net podemos afirmar que cuando las correcciones carecen de amor, aunque apunten a defectos reales, llevan a dañar al otro, a humillarlo, hacerle ver que uno es superior y que el otro, por ser inferior, tendrá que doblegarse. Esto ocurre cuando uno corrige porque el otro le molesta, porque quiere vivir tranquilo, porque siente envidia ante lo bueno de una persona o porque se fija sólo en lo malo que encuentra en un familiar, un compañero, un colega o un conocido.  

 Por otro lado, existe otra perspectiva que convierte a las correcciones en algo bueno, noble y constructivo. Son las correcciones que nacen desde la caridad, desde el respeto mutuo, desde las actitudes positivas y desde los comportamientos educados (Cfr. Fernando Pascual). Cuando las correcciones son hirientes y humillantes sus frutos son amargos y producen más daño que el bien buscado. Por eso, como en un círculo hermenéutico, la verdad debe ir acompañada de la caridad y la caridad acompañada de la verdad. El fin de las correcciones es la salvación integral del ser humano. Solo el que ama corrige con amor. Dios no se complace en la muerte del pecador sino en que cambie de conducta y viva (Ez 33,11).

 P. Dalton Bustamante

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